Por qué las mujeres aman las historias de asesinos seriales

Pocos géneros han tenido tanto éxito durante los últimos años como el de las series y películas sobre asesinos seriales.

Desde documentales como los de Jeffrey Epstein y Ted Bundy hasta ficciones como You o The Fall, las tramas sobre hombres obsesivos y despiadados son altamente adictivas…en especial para las mujeres.

De forma paradójica, parece ser que nosotras “disfrutamos” más de estas historias sobre asesinos y violadores… historias en las que desde luego las víctimas suelen ser femeninas.

¿Por qué? ¿Por qué recurrimos una y otra vez a estos programas que convierten algo tan terrible en entretenimiento? ¿Por qué si parece ilógico y hasta masoquista?

La respuesta es tan simple como aterradora. Porque cualquier día, con un poco de mala suerte, esas mujeres podríamos ser nosotras.

En psicología existe algo llamado sesgo retrospectivo, una trampa de nuestro cerebro que, al conocer de antemano el desenlace de un suceso, nos lleva a emitir un juicio erróneo sobre cómo se podría haber prevenido.

En el caso de los shows de crimen, nos hace sentir más listos y preparados que las vícitimas e incluso que los propios detectives. Las pistas, los riesgos, las conductas extrañas nos parecen obvias.

Y esta idea de “estar preparado” va de la mano con la cuestión del género, según la psicóloga Amanda Vicary que en 2010 notó una alza en el consumo de la literatura policiaca por parte de las mujeres.

“La fascinación de la gente por el asesinato puede provenir de un deseo de evitar convertirse en la vícitma de un crimen mortal… Pueden ofrecer ideas de cómo es posible escapar o defenderse”.

Y entonces pensamos en que si algún día nos topáramos con algún Ted Bundy o Joe Goldberg lo sabríamos identificar, sabríamos cuidarnos o cuidar a otros…,sabríamos sobrevivir.

A esto también se asocia cierto sentido (o esperanza) de justicia, especialmente en esos casos en que el culpable es atrapado y condenado como en Durmiendo con el asesino o Inconcebible.

Nos hace creer que si llegamos a ser las víctimas, habrá alguien que se encargue de que paguen. Y que tarde o temprano lo harán y entonces estaremos a salvo, incluso si no es así.

Así que si amamos las historias de crimen mucho más que los hombres no se trata de morbo, es el miedo que nos ha perseguido desde que nacemos por el solo hecho de ser mujeres. 

Es nuestro instinto de supervivencia tratando de prepararnos, de mantenernos alerta en todo momento. Porque sabe que allá afuera lo que nos está esperando puede ser mucho peor.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial