El calentamiento global, una espada de doble filo para Rusia en el Ártico

El cambio climático que afecta a los frágiles ecosistemas glaciales abre nuevas posibilidades ante Rusia al facilitar la actividad económica en el Ártico, pero a la vez genera riesgos, como demuestra el gigantesco derrame ocurrido en una termoeléctrica de Norilsk, el segundo más grande del país. Y es que, según ecólogos e investigadores, el calentamiento global podría ser una de las principales causas del desastre ocurrido en el Círculo Polar ártico, y si bien no detendrá el empeño de las autoridades rusas de explotar esta región -según ya declaró el portavoz del Kremlin, Dmitir Peskov- podría obstaculizarlo. CAMBIO CLIMÁTICO Y EXPLOTACIÓN IRRESPONSABLE “El cambio climático afecta mucho al Ártico, la temperatura sube más rápido que en el resto del mundo, el permafrost se derrite, la infraestructura industrial, de transporte, social, se destruye”, declaró a Efe el coordinador de proyectos de clima y energía de Greenpeace en Rusia, Vasili Yáblokov, al explicar las causas del derrame. El activista indicó que la principal causa de este accidente fue el derretimiento del permafrost, ya que afectó los cimientos del tanque de combustible que se averió, aunque señaló la existencia de otros factores. “Es un caso evidente de explotación irresponsable de la instalación, que debía haber sido reparada hace dos años”, afirmó. A consecuencia del vertido, que tuvo lugar el pasado 29 de mayo, unas 21.000 toneladas de combustible diésel contaminaron las tierras y ríos aledaños. Según Greenpeace, es el primer accidente de tal magnitud en el Ártico y es equiparable al derrame del buque cisterna “Exxon Valdez” ocurrido hace tres décadas frente a las costas de Alaska. Este derrame solo ha sido superado por la avería de un oleoducto en la república rusa de Komi ocurrida en julio 1994, cuando 94.000 toneladas de crudo contaminaron más de 270 hectáreas y llegaron hasta el mar de Barens. EL CAMBIO CLIMÁTICO, PRINCIPAL CULPABLE Mientras, el experto ruso en clima Oleg Anísimov fue más categórico, al afirmar que el accidente se debió a la ausencia de una política de contingencia frente al calentamiento global. Para el científico ruso, es una señal de que “el cambio climático existe y tiene consecuencias”. “No vale la pena buscar (…) dónde estuvo la negligencia. La gente cumplió las instrucciones vigentes, pero en ellas no se dice nada del cambio climático, ese es el problema. La dirigencia del país debe reflexionar sobre la necesidad de tomar decisiones respecto al cambio climático”, dijo a Efe. El científico recordó que desde hace 20 años se sabía que el calentamiento global afectaría al Ártico, generaría un incremento del número de incendios forestales, la apertura de la ruta marítima del norte y el derretimiento del permafrost. BENEFICIOS Y PELIGROS DEL CAMBIO CLIMÁTICO PARA RUSIA Anísimov indicó que a diferencia de otros países, con climas más benévolos y para los cuales el calentamiento global traería calor y sequías, para Rusia podría significar una ganancia “en muchos sentidos”. “Crece el flujo de los ríos en Siberia, hay más posibilidades para la agricultura. También se abre la navegación en la ruta marítima del norte. Pero todas estas posibilidades son potenciales. Si no se trabaja, no darán nada”, explicó. Para sacar provecho de la situación se requiere de un gran esfuerzo material y financiero que supone la construcción de infraestructura adaptada a las nuevas condiciones, señaló, al observar que ,en cambio, los problemas vinculados al clima “vienen solos”, sin necesidad de esforzarse. Es por ello, indicó, que cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, habló de las posibilidades que se abren, “olvidó la segunda parte”, vinculada a las consecuencias negativas del cambio climático. “Lo que sucedió en Norilsk es normal en estas circunstancias. Menos mal que no costó vidas, porque pudo ser un edificio de viviendas. Lo que sucedió es una catástrofe ecológica, pero no es mortal”, dijo al señalar que los hidrocarburos derramados “son sustancias naturales”, no son un pesticida o un veneno. Y aunque la contaminación del diésel durará años, “no se trata de un daño irreparable”, como el derrumbe masivo de edificios y la consiguiente pérdida de vidas humanas, lo cual sí sería “una gran catástrofe”, manifestó. LLAMADO DE ALERTA En tanto, Yáblokov llamó a dedicar especial atención a la región, donde hay muchas instalaciones semejantes en la zona de permafrost, que representan un peligro para la ecología, y si no se vigilan habrán muchos más accidentes como este. Norilsk ha sido catalogado por Worstpolluted.org como una de las ciudades más contaminadas del mundo por la cantidad de empresas de níquel y cobre ubicadas en esta región. Para el representante de Greenpeace, las dos semanas anunciadas por el Ministerio de Emergencias de Rusia para paliar las consecuencias de este destastre son insuficientes. “Sin lugar a dudas, el hidrocarburo continúa avanzando, se asienta en el fondo de los ríos, contamina las riberas,  y la limpieza requerirá de mucho más tiempo, posiblemente varios años o incluso décadas”, afirmó. Por su parte, el Gobierno ruso anunció que presentará en julio una nueva estrategia de desarrollo del Ártico al presidente Putin. El viceprimer ministro y representante del mandatario ruso en el distrito federal del Lejano Oriente, Yuri Trútnev, anunció que esta estrategia sustituirá a la actual, que calificó de poco efectiva y señaló que propondrá “nuevos mecanismos de desarrollo de los territorios”. El nuevo documento incluirá mecanismos para atraer inversiones y crear nuevos puestos de trabajo en el Ártico ruso, por medio del subsidio de seguros y tasas de créditos favorables para los inversionistas, así como el desarrollo de nuevos centros urbanos.

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